Cuando la minería cae y Chile flaquea, la agricultura sale tirando la carreta

Por Fco • 10 May, 2010 • Sección: Actualidad

Por Cristóbal Auger…

Chile es un país con una diversidad geográfica impresionante, pasando de áridos desiertos en la Zona Norte hasta densos bosques en el extremo Sur del país, además de estar resguardada por la cordillera de los Andes, lo que transforma a Chile en una especie de isla dentro de Latinoamérica. Estas características ofrecen ciertas ventajas comparativas sobre otros países, las cuales siendo bien aprovechadas, pueden impulsar el crecimiento de importantes sectores económicos.

Sin embargo, hoy día en la economía chilena, el sector agrícola está en segundo plano, desplazado por la única actividad que pareciese ser importante “la Minería”, ésta resalta y afecta fuertemente todos los índices económicos, además de contribuir a financiar todas las políticas públicas, incluso la defensa del territorio nacional se solventa gracias a la industria minera.

Si bien, hay que agradecer los cuantiosos recursos que ingresan a nuestra patria, provenientes de la actividad minera; no podemos descansar nuestra estabilidad político- económica sólo en este buen nicho. El potencial de otros sectores económicos es lo que nuestras autoridades aún no logran explotar y los intentos se ven mermados por ineficiencia e ineficacia. Hasta hoy, aquéllos que nos representan han demostrado que sus políticas tanto económicas como sociales, responden a sucesos coyunturales, sin una clara visión de futuro.

Mantener a Chile, dependiendo casi exclusivamente de la industria Minera para sostener su desarrollo, es bastante peligroso, atendida a su extinguibilidad y, sobre todo, por la dinámica que han venido mostrando los mercados, desde el verano de 2007. En este sentido, Mohamed El – Erian en su libro “Cuando los Mercados Chocan”, plantea que incluso un ente regulador tan importante como el (FMI) Fondo Monetario Internacional, ha perdido credibilidad e influencia dentro del contexto macroeconómico, debido a la irregular dinámica de los mercados.

Frente a este escenario, cabe realizar el siguiente cuestionamiento, …ante un mercado lleno de acontecimientos seculares influyentes, una región “Latinoamérica” donde proliferan en suelo fértil la demagogia y el populismo, ¿no debiera Chile diversificar su sustento económico?, y si es así, ¿por qué relegamos actividades tan importantes como la agrícola a segundo plano, a pesar de que nos permitiría absorber un shock externo e interno de mejor manera, haciéndonos más independientes y estando más protegidos frente a cualquier crisis?, como lo demuestra Alberto Valdés y William Foster, en su libro “Externalidades de la Agricultura Chilena”.

Lamentablemente para nuestras autoridades, este tema, no pareciese ser demasiado relevante. Hoy, uno de los sectores que se debiese potenciar debido a su ya comprobada buena participación en tiempos difíciles, es el sector agrario, sin embargo, este se ve desplazado y bruscamente afectado por diversas razones como: el tipo de cambio que no satisface a los exportadores; poca flexibilidad laboral; poco acceso a créditos; una fuerte lucha por el recurso hídrico con las empresas mineras, y por si fuera poco los riesgos intrínsecos de la producción agraria. Todo esto distrae a los agricultores de un objetivo prioritario para seguir expandiéndose, como es la inversión en investigación, capacitación e incorporación de nuevas y mejores tecnologías que permitan un fuerte dinamismo y por ende un gran desarrollo del sector agrario.

Si queremos un país económicamente sustentable, acabar con la pobreza, y actuar con mayor inmunidad frente a los resfríos económicos del mundo, no debiéramos restarle importancia al sector agrícola, ya que este ámbito impulsa visiblemente el crecimiento de empleos para trabajadores no calificados, mejora el ingreso de agricultores con menos recursos; también reduce el costo de los alimentos y además posee un rol amortiguador cuando la economía sufre un shock externo o interno negativo; como el incremento en el precio del petróleo; la disminución del valor internacional del cobre; o una devaluación del tipo de cambio. La explicación, ante estas virtudes del sector agrario, es bastante sencilla, cuando el resto de la economía se desacelera, las personas migran de vuelta a la agricultura y, por lo tanto, este sector crece y aumenta su demanda de mano de obra, aminorando en algo los efectos de la crisis. A pesar de que el sector agrícola es pequeño, algunos estudios plantean que puede absorber una cantidad relativamente grande de mano de obra en comparación con los demás sectores económicos.

Es por esta razón que resulta inquietante al menos la última cifra que refleja una fuerte caída de un 34% en los envíos locales, según fuentes del diario El Día, entendidos estos como exportaciones de la IV región. Si bien estos datos son comprensibles debido a la crisis económica mundial y por ende a la disminución de la demanda por parte de diversos países, por otra parte, lo que sí es inquietante y debiera alertar a nuestras autoridades, es que esa disminución, se deba casi exclusivamente a la baja en la demanda de productos de la industria minera que representa un 75% del porcentaje anterior, y aunque el sector agrícola tendió a expandirse, no fue capaz de equilibrar la balanza con la baja en la demanda minera. Para concluir, es de suma importancia impulsar el desarrollo de otros sectores económicos, sobre todo el agrícola a fin de lograr un crecimiento económico sustentable en el tiempo y simultáneamente disminuir los efectos de cualquier shock externo.

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m2d

2 comentarios »

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  2. Estimado; Acabo de leer tu articulo nuevamente y me parece genial. además que me consiguió un 7.
    Esperamos que nuestras autoridades piensen de igual forma y pongan más atención en las estadísticas del I.N.E. que es un reflector de tu articulo.

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